El secreto mejor guardado de la industria alimentaria parece haber encontrado a su rival definitivo en un laboratorio de YouTube. El científico y divulgador Zach Armstrong, responsable del canal LabCoatz, ha sacudido las redes sociales al afirmar que ha replicado con éxito la receta de Coca-Cola. Utilizando tecnología de espectrometría de masas y cromatografía de gases, Armstrong ha logrado lo que durante más de un siglo se consideró imposible para un individuo: realizar ingeniería inversa de los "sabores naturales" que constituyen el enigmático 1% final de la bebida.
La química detrás del refresco
A diferencia de las leyendas urbanas que sugieren fórmulas químicas inalcanzables, Armstrong explica que el 99% de la Coca-Cola es sorprendentemente mundano: agua carbonatada, aproximadamente 110 gramos de azúcar por litro, 96 miligramos de cafeína, colorante caramelo y 0,64 gramos de ácido fosfórico. Sin embargo, el desafío real reside en los aceites esenciales. Para obtener la "huella digital" de la bebida, el químico descompuso el refresco en un gas cargado eléctricamente para separar sus moléculas componentes.
Este análisis reveló una mezcla precisa de aceites esenciales de limón, lima, naranja, canela, nuez moscada y cilantro. Un hallazgo particular fue el uso de fenchol, un compuesto con aroma resinoso similar al pino, y el aceite de árbol de té, que aportan matices de frescura que las imitaciones comerciales suelen pasar por alto. Según reportes de
El ingrediente "imposible" y su sustituto
Uno de los mayores obstáculos para cualquier replicador es el extracto de hoja de coca descocainizada, procesado exclusivamente por la Compañía Stepan en Estados Unidos bajo licencia federal. Ante la imposibilidad de adquirir este insumo, Armstrong identificó que la función principal de la hoja de coca en la receta no es solo aromática, sino estructural: aporta taninos.
Estas sustancias químicas, presentes de forma natural en el té y el vino, otorgan ese sabor amargo y la sensación de sequedad astringente en la boca. El gran avance de Armstrong fue sustituir el extracto de coca por taninos enológicos purificados (similares a los del vino), logrando cerrar la brecha química que separaba a las colas genéricas del estándar de Atlanta. Este descubrimiento ha sido destacado por medios especializados como
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El proceso de maduración y ensamblaje
La receta de Armstrong no termina con la mezcla de ingredientes. El químico advierte que, para que los aceites esenciales se integren correctamente, la mezcla debe reposar un mínimo de 24 horas. Posteriormente, se diluye en alcohol de grado alimenticio para asegurar que los compuestos aromáticos permanezcan estables antes de ser combinados con el jarabe de azúcar y el agua carbonatada.
Este experimento demuestra una tendencia creciente en 2026: la democratización del conocimiento científico avanzado. Así como el
Conclusión: ¿Un riesgo para Coca-Cola?
A pesar de la precisión de la receta de Armstrong, The Coca-Cola Company mantiene una ventaja competitiva masiva basada en su infraestructura de distribución y marketing. Sin embargo, el valor del "secreto" como herramienta de branding se ha visto mermado. Como indican análisis de