Un revelador experimento realizado por el canal de YouTube TrigrZolt ha puesto a prueba la evolución del rendimiento de Microsoft enfrentando a seis generaciones de sistemas operativos: Windows XP, Vista, 7, 8.1, 10 y 11. Utilizando portátiles idénticos Lenovo ThinkPad X220 (Core i5 de 2da gen, 8 GB RAM), el estudio arrojó un resultado inesperado: Windows 8.1 se coronó como el sistema más ágil, superando a todos en tiempos de arranque y gestión de memoria. Por el contrario, Windows 11 sufrió un colapso notable, quedando en última posición debido a su pesada carga de procesos en segundo plano y su dependencia de tecnologías modernas como los discos SSD.
I. La Metodología: El desafío del disco mecánico (HDD) 🚀
Para garantizar la equidad, el experimento se alejó de los estándares actuales y utilizó discos duros mecánicos (HDD), el gran cuello de botella de la computación moderna.
Hardware Veterano: Los ThinkPad X220 representan una arquitectura diseñada para una era donde el software era más eficiente.
El factor RAM: Mientras Windows XP apenas consumía 0,8 GB en reposo, Windows 11 devoró 3,3 GB sin tener aplicaciones abiertas, dejando poco margen de maniobra para el procesador.
Procesos en segundo plano: El experimento ilustra cómo la telemetría y los servicios de nube integrados penalizan el hardware que no cuenta con almacenamiento de estado sólido.
II. Tabla de Rendimiento: La agilidad olvidada de Windows 8.1 📊
El benchmark de navegación web (pestañas abiertas antes del colapso) fue la prueba de fuego que dejó en evidencia la falta de optimización de los sistemas más recientes.
| Versión de Windows | Pestañas Abiertas | RAM en Reposo | Posición Final |
| Windows XP | 126 pestañas | 0,8 GB | Destacado (Ligereza) |
| Windows 8.1 | 252 pestañas | 1,2 GB | Ganador Absoluto |
| Windows 10 | 84 pestañas | 2,8 GB | Rendimiento Medio |
| Windows 11 | 49 pestañas | 3,3 GB | Último Lugar |
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III. ¿Por qué Windows 11 fracasó en la prueba? 🧠
Aunque los resultados son sorprendentes, es necesario entender el contexto técnico detrás de la derrota del sistema actual ante sus predecesores.
Arquitectura dependiente del SSD: Windows 11 está diseñado para aprovechar la velocidad de los discos NVMe. En un HDD, el sistema pasa la mayor parte del tiempo gestionando la escritura de archivos de paginación.
Seguridad vs. Rendimiento: Muchas de las capas de seguridad activa y monitoreo en tiempo real de Windows 11 consumen ciclos de CPU que en Windows 8.1 no existían. Esta carga de procesos es comparable a los riesgos detectados en el
, donde la eficiencia puede verse comprometida por políticas de seguridad mal gestionadas.uso de herramientas como ChatGPT en el trabajo Soporte Oficial: Microsoft no ofrece soporte para procesadores de segunda generación, lo que afecta la estabilidad general en comparación con versiones optimizadas como las que analizamos en la comparativa de
.AtlasOS vs. ReviOS para optimizar tu PC
IV. Perspectivas Finales: ¿Menos es más? ✅
El experimento de TrigrZolt es un recordatorio de la "obesidad" del software moderno. Windows 8.1, a pesar de su interfaz impopular, demostró ser una pieza de ingeniería eficiente en el manejo de recursos. Para los usuarios que poseen hardware antiguo, esta comparativa sugiere que instalar la versión más reciente no siempre es el camino hacia una mejor experiencia. Mientras la industria avanza hacia sistemas pesados, la ligereza de los predecesores sigue siendo un refugio de rendimiento.