La guerra de los Musk: Ashley St. Clair demanda a X por "Deepfakes" en medio de una batalla por la custodia (+Grok)


Ashley St. Clair demanda a X por deepfakes de Grok y enfrenta a Elon Musk por la custodia de su hijo Romulus. Detalles del juicio

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La exinfluencer y expareja de Elon Musk, Ashley St. Clair, ha interpuesto una demanda histórica contra la red social X (anteriormente Twitter) y su división de inteligencia artificial, xAI, alegando que su herramienta de generación de imágenes, Grok, es "irracionalmente peligrosa". La demanda surge tras la viralización de múltiples imágenes de desnudez no consentida (deepfakes) que retratan a St. Clair, incluyendo alteraciones de fotografías de su infancia. El caso ha escalado de un litigio por seguridad digital a una confrontación personal y legal por la custodia de Romulus, el hijo que ambos comparten. Mientras St. Clair busca una orden judicial para frenar la creación de contenido sexual explícito, Musk ha respondido solicitando la custodia exclusiva del menor, acusando a la madre de intenciones relacionadas con la transición de género del niño. Este enfrentamiento pone de manifiesto los vacíos legales de la IA generativa y las implicaciones éticas de su uso en conflictos familiares de alto perfil.




📌 Puntos clave del conflicto legal y familiar:

  • ⚖️ Demanda por IA: St. Clair afirma que Grok permite la creación de contenido sexual explícito y simbología ofensiva sobre su imagen.

  • 👶 Batalla por Romulus: Elon Musk busca la custodia total tras declaraciones de St. Clair sobre la comunidad transgénero, alegando riesgos para el menor.

  • 🏛️ Jurisdicción en Disputa: X ha presentado una contrademanda para trasladar el caso de Nueva York a Texas, basándose en sus términos de servicio.

  • 🚫 Falta de Moderación: La demanda alega que X ignoró las solicitudes de eliminación y, por el contrario, penalizó la cuenta de la víctima.


El relato de Ashley St. Clair ante las cámaras de CBS News ha puesto rostro al trauma que genera la inteligencia artificial descontrolada. "Lo peor para mí fue verme desnuda, inclinada hacia delante, y luego ver la mochila de mi hijo al fondo", declaró la joven de 27 años. El documento judicial revela que usuarios anónimos utilizaron Grok para "desnudar" digitalmente a St. Clair, incluso utilizando una fotografía de cuando tenía 14 años para crear pornografía infantil sintética. Este tipo de violencia digital es precisamente lo que ha llevado a legislaturas internacionales a proponer cambios drásticos; por ejemplo, el gobierno de Turquía propone restringir la IA y redes sociales a menores de 15 años para intentar frenar la proliferación de delitos digitales antes de que ocurran.

La respuesta de X no se ha centrado en mejorar sus filtros de seguridad, sino en una estrategia de defensa jurisdiccional. La empresa sostiene que St. Clair, al registrarse en la plataforma, aceptó que todas las causas deben presentarse ante los tribunales de Texas, donde la empresa tiene su sede legal. Mientras tanto, la demandante afirma que X ha tomado represalias contra ella, permitiendo que las imágenes degradantes sigan circulando a pesar de sus intentos por frenarlas legalmente.


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El factor Romulus: De la pensión millonaria a la custodia exclusiva

El trasfondo de esta demanda por IA es una batalla por la custodia que parece sacada de un guion de ciencia ficción. Romulus nació en septiembre de 2024 tras una breve relación entre Musk y St. Clair. Según la joven, ella puso fin a la relación poco después del nacimiento y rechazó un acuerdo de confidencialidad que le habría otorgado una pensión de 100,000 dólares mensuales y un pago único de 15 millones de dólares. Al negarse a ocultar la paternidad del hombre más rico del mundo, comenzó un ciclo de hostilidad que ha culminado en una solicitud de custodia exclusiva por parte de Musk.

Elon Musk ha justificado su acción legal en X alegando que St. Clair ha hecho declaraciones que "dejan entrever que podría cambiar el sexo de un niño de un año". Estas acusaciones parecen derivar de un cambio de postura pública de St. Clair, quien recientemente se disculpó por sus pasados comentarios transfóbicos, citando el dolor que pudo haber causado a Vivian Jenna, la hija transgénero de Musk que ha roto toda relación con su padre. Esta mención a Vivian parece haber sido el detonante para que el magnate utilice su poder legal para intentar separar al menor de su madre.

Análisis Causa-Efecto: El riesgo público de Grok

La demanda de St. Clair califica a Grok como un producto "irracionalmente peligroso" por diseño. Al permitir que los usuarios generen imágenes de personas reales en situaciones comprometedoras, la herramienta se convierte en un arma de acoso.

  1. Causa: La falta de filtros estrictos en xAI permite que Grok interprete peticiones para "desnudar" a figuras públicas o añadir simbología de odio.

  2. Efecto: La creación masiva de deepfakes que circulan en X genera un daño reputacional y psicológico irreparable a las víctimas.

  3. Solución Propuesta: La demanda exige una orden judicial restrictiva que obligue a xAI a implementar barreras tecnológicas infranqueables y solicita una compensación por daños emocionales.

Este nivel de riesgo tecnológico requiere soluciones de seguridad robustas, no solo en la IA, sino en toda la infraestructura digital. Así como la justicia debe intervenir para proteger la integridad de las personas, las empresas deben adoptar estándares como la tecnología MPC para blindar la custodia de activos, eliminando las vulnerabilidades de seguridad que permiten el acceso no autorizado a la información privada.

Nintendo como referente en la protección de activos intelectuales

Curiosamente, mientras Elon Musk lucha por la libertad de creación (incluso si ésta daña a terceros), otras empresas han demostrado que la defensa de la propiedad y los activos puede ser extremadamente exitosa cuando se maneja con rigor legal. Un ejemplo reciente es cómo Nintendo ganó definitivamente el juicio por las patentes de los Joy-Con, demostrando que tener una tecnología bien fundamentada y protegida es la mejor defensa ante ataques externos. En el caso de St. Clair, el argumento es inverso: ella busca que la justicia reconozca que su cuerpo y su imagen son una propiedad privada que la tecnología de Musk está degradando sin consentimiento.

El futuro del litigio y la custodia

El caso St. Clair vs. xAI será un barómetro para las futuras regulaciones de la IA generativa en Estados Unidos. Si los tribunales de Nueva York deciden que la peligrosidad de la herramienta supera los acuerdos de jurisdicción de Texas, se abriría la puerta a miles de demandas similares. Por otro lado, la batalla por Romulus seguirá exponiendo las tensiones entre la visión ideológica de Musk y los derechos parentales de St. Clair. Con trece hijos y una fortuna inmensa, Musk está librando una batalla que trasciende lo económico: es una lucha por el control de la narrativa sobre su descendencia y sobre la propia tecnología que ha creado.

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